El 40% de los asesinos de género de este año había sido denunciado

Casi la mitad (el 40%) de las mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja en lo que va de año había denunciado previamente a quien acabaría siendo su verdugo. Aun advirtiendo de que la cifra abarca hasta el 3 de junio y no un año entero -y, por tanto, puede presentar variaciones en diciembre-, el dato rompe, por arriba, todas las medias estadísticas de denuncia desde que se mide la violencia machista mortal, algo que ronda el 25%. En los últimos 10 años, nunca tantas mujeres habían denunciado antes de ser asesinadas. Nunca tantos criminales de género habían sido denunciados.

Sin contar el último asesinato, descubierto ayer en Sevilla, la cifra era incluso algo más alta: 42%. Pero no constan denuncias de la joven estrangulada con una cuerda por su marido en la madrugada del miércoles y cuyo cuerpo apareció ayer en el aeropuerto hispalense. La mujer, una rumana que pasaba unos días en España, fue asesinada tras perder un vuelo a Italia, donde vivía. Su marido, que estaba trabajando en un circo ambulante en Andalucía, se entregó a la Policía y dijo que el motivo del crimen había sido una «discusión». Pero los expertos sostienen que las «discusiones» o «peleas» en violencia de género son sólo la manifestación externa de un origen: el control sobre la mujer.

La no denuncia de la mujer de Sevilla hace que ocho de las 20 asesinadas en 2016 coloquen en un 40% la cifra de víctimas que pusieron en conocimiento del Estado la devastación de sus vidas.

«Mujer denuncia» es el mantra oficial desde las instituciones y los medios de comunicación. Esta vez, casi la mitad de las que después murieron hizo caso. Los especialistas dicen que denunciar es importante, pero aún más tener un buen asesoramiento antes de hacerlo (elegir bien el momento, estar preparada para una posible salida de casa, etcétera) y contar con la debida protección después.

De las ocho denuncias con final trágico este año, seis fueron presentadas por la víctima y dos por su entorno. Y de todas, sólo una mujer decidió retirar la demanda.

Únicamente dos de esas ocho víctimas contaban con orden de protección en vigor cuando fueron asesinadas.

Es, por ejemplo, la historia de Soraya, una camarera de 37 años que fue tiroteada por su ex novio en el bar donde trabajaba. El crimen se produjo en Zaragoza el 22 de febrero, 18 días después de que la mujer presentara una denuncia contra su ex pareja y la juez dictara una orden de alejamiento. Sin embargo, el nivel de riesgo fue catalogado como «mínimo», porque el agresor vivía «a más de 400 kilómetros de la víctima», según dijo entonces el delegado del Gobierno en Aragón.

Tambien había denunciado la joven rumana, de la que no ha trascendido identidad y cuyo cadáver apareció flotando en un embalse de Badajoz el 8 de enero.

O Silvia, que el 13 de marzo murió apuñalada en su casa de Gijón después de un historial de hasta cinco intervenciones policiales por violencia de género y una orden de protección que había caducado el verano pasado.

O Yolanda, que el 17 de abril sufrió 12 cuchilladas mortales a manos de su ex novio, al que había denunciado en numerosas ocasiones, con órdenes de alejamiento incluidas. En el momento de su asesinato, la mujer estaba incluida en el programa de atención a víctimas de violencia de género de Salamanca.

O la mujer, de la que tampoco se conoce públicamente el nombre, que el 12 de mayo fue asesinada en Barcelona por su ex pareja, sobre el que pesaba una orden de alejamiento tras varias denuncias.

Fuente: EL MUNDO