Centro de Recuperación Integral

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Maltratadas, Bien Tratadas

La violencia de género que obedece al neopatriarcalismo subyacente, es universal y permanente, jamás ha conocido tregua alguna.

La Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas inició sus programas de régimen ambulatorio en 1974, inaugurando su primer Centro de Recuperación Integral para Mujeres, Niñas y Niños víctimas de la violencia machista (CARRMM) en 1991 con extensión a todas las Autonomías del Estado y bajo subvención presupuestaria del 0,7% del IRPF.

A este recurso puede acceder cualquier mujer española o extranjera –con sus hijos/as o sin ellos/as– que haya sufrido violencia sexista en sus relaciones de pareja, siendo fuentes de derivación las Asociaciones de Mujeres, los Servicios Sociales, Centros Asesores de la Mujer, Centros Sanitarios, o Profesionales libres que trabajan en la materia de la violencia desde cada una de sus disciplinas. El teléfono de contacto de la Federación es el 91.441.85.55/60, y el correo electrónico: info@separadasydivorciadas.org

  • El Equipo Técnico del Centro esta compuesto por: directora técnica, trabajadora social, educadoras, psicólogas, abogada, con la asistencia de la Directora General experta en violencia de género y diplomada en Derecho de Familia.

  • Al Servicio de Atención Psicológica le corresponde la evaluación, en coordinación con Trabajo Social, de las demandantes de ingreso en el Centro de Recuperación Integral.

  • Al Equipo Psicosocial le compete la elaboración de los Informes periciales instados por el Juzgado o por la Defensa Jurídica de la interesada, tanto por lo que respecta al servicio de asistencia ambulatoria como al Centro de Recuperación Integral.

  • Mediando en el caso la violencia de género, es por completo necesaria una intervención psicológica integral de la unidad familiar que la ha sufrido. En este caso, el ingreso de la mujer en el Centro de Recuperación Integral junto a sus hijas/os representa el recurso más apropiado, no sólo como medida de seguridad para éstos como víctimas sino señaladamente para salir del trauma padecido y recuperar el equilibrio vital.

  • El Equipo Técnico del Centro de Recuperación Integral tiene que afrontar la complicada rehabilitación del trauma causado sobre la madre e hijas/os afectados por la violencia de género. Para la debida efectividad de los trazados que a tal fin se establezcan en materia de terapias, atención médica psiquiátrica y pediátrica, asesoramiento jurídico o asistencia de trabajo social, deberán conjugarse en concordancia y cooperación con cualesquiera Instituciones, sean Centros escolares, establecimientos Sanitarios, Administración de Justicia, Fiscalía, Instituto de la Mujer o Ministerios de Igualdad y de la Vivienda.

  • En coordinación con el Equipo Psicológico, elaboración de Informes Psicosociales a requerimiento judicial o por necesidades de la presentación de demanda en su caso.

  • Trabajo social.

  • Información y gestión de los recursos sociales pertinentes en materia de educación, sanidad, vivienda, pensiones no contributivas, incapacidades laborales, y todos aquellos recursos acordados en la ley integral de medidas contra la violencia de género, etc.

  • Reserva de plazas en guarderías.

  • Vacaciones estivales, campamentos, playa, etc, (con recursos institucionales)

Si la violencia de género, con ser la tortura más compleja, destructiva, universal y permanente que se conoce se resiste a desaparecer, obedece al valor instrumental que presta el sistema patriarcal latente, en cuanto firmemente instalado en consideración a las funciones sociales dispares de uno y otro sexo (los roles de género) en el escenario de una ficticia “normalidad” que le otorga la aceptación general.

La mujer tiene que visualizar las causas que le han hecho padecer gratuitamente una violencia indebida, y las razones que han propiciado su posición discriminada en la sociedad. Combatir el sentimiento de culpa y la dependencia del agresor son objetivos inmediatos de una recuperación integral de la mujer como víctima de la violencia de género.

Los hijos e hijas no son meros testigos en un cuadro de violencia, sino las víctimas directas de unos actos violentos frente a los cuales se hallan indefensos. Por ello precisan una atención especializada referida a sus circunstancias traumáticas, que son tan graves o más que las de su madre.