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Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas

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Ana María Pérez del Campo imparte el webinar «Transmisión generacional de la violencia»

23/03/2022 | Eventos

Nadie nace violento, la violencia se aprende. Pero ¿cuál es su origen? ¿Cómo se transmite?

Para responder a estas preguntas, la Unión de Asociaciones Familiares (a la que pertenece la Federación) organiza el webinar  ‘Transmisión generacional de la violencia’, en el que Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas (FAMSD), fundadora de UNAF y una de las mayores expertas en violencia de género de nuestro país, que hablará sobre:

  • La importancia de llegar al origen de la violencia de género para clarificar por qué hay hombres violentos y mujeres víctimas de esta violencia y prevenirla.
  • El poder ejercido a través de la violencia
  • Fases del maltrato y estrategias para salir
  • Los distintos tipos de violencia


Te esperamos el 24 de marzo de 12:00 a 14:00 h

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Manifiesto Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Valencia

25/11/2021 | La FAMSD en los Medios Notas de prensa y comunicados

Hoy, 25 de noviembre, nos concentramos ante nuestras instituciones para interpelar a cada una de ellas, en el ámbito de sus competencias y responsabilidades, sobre la lacra de las violencias machistas y para denunciar la ideología patriarcal y capitalista que la alienta.

La punta del iceberg de esta afrenta sangrante son las cifras de asesinatos machistas del último año, que se elevan a 68 mujeres y cinco criaturas, más los innumerables delitos sexuales denunciados y no denunciados, particularmente las brutales agresiones sexuales en grupo sufridas por chicas adolescentes.

Cuando analizamos las circunstancias de estas violencias, constatamos el tremendo fracasode todas las administraciones. Aprobar leyes contra estas violencias y diseñar políticas públicas al respecto, no es suficiente, cuando cohabitan con prácticas de violencia institucional.

Es violencia institucional el no creer a las mujeres que denuncian a sus maltratadores o  minimizar los riesgos a la hora de dictar órdenes de protección o al no adoptar las medidas suficientes para su eficacia, con resultado de asesinatos o lesiones perfectamente evitables de ellas o de sus hijas e hijos, lo que se conoce como violencia vicaria.

Es violencia institucional el no emplear todos los medios para evitar que padres maltratadores abusen de sus hijas e hijos, al no creer a las madres cuando los denuncian, con el consiguiente daño irreparable del cambio de custodia, supresión de visitas y de la patria potestad (arrancamientos).

Es violencia institucional que funcionarios públicos sostengan la existencia del síndrome de alienación parental, con la consecuencia de que se dicten resoluciones judiciales que hagan suyos esos postulados, aunque se camuflen con eufemismos, siempre dirigidos a culpabilizar a las madres.

Es violencia institucional subvertir el orden de los derechos, poniendo por delante los del progenitor de los de las criaturas.

Es violencia institucional la que se ejerce sobre las madres sus hijas  e hijos a través de los puntos de encuentro, la coordinación de parentalidad, la custodia compartida impuesta, los informes psicológicos, etc.

Es violencia institucional la mercantilización del dolor de las mujeres y de sus criaturas, privatizando los recursos asistenciales.

Es violencia institucional privar a las mujeres víctimas de la asistencia letrada gratuita especializada y exclusiva.

Es violencia institucional detraer fondos de atención a las víctimas de violencia de género, tan necesarios como escasos, para invertirlos en blanquear a los maltratadores.

Es violencia institucional tolerar que los colegios subvencionados confesionales, en clara rebeldía con el ordenamiento jurídico, discriminen a las niñas y eduquen en valores patriarcales con el dinero de todos y todas.

Es violencia institucional no revertir a lo público los recursos de atención a las víctimas, negocios que perpetúan el clientelismo y, sobre todo, el perjuicio para ellas.

Es violencia institucional la tolerancia de los poderes del Estado hacia la violencia que implica la prostitución, ya que, además de maltrato que supone para quienes la padecen, crean en el inconsciente colectivo la disponibilidad del cuerpo de la mujer, eliminando su condición de sujeto de derechos.

La violencia sexista tiene su origen en la relación familiar cuando el padre es un violento. Los niños aprenden a ser violentos y las niñas aprenden a ser sumisas.

Para acabar definitivamente con la violencia hay que luchar directamente con el aprendizaje que se hace por niños y niñas cuando un padre es violento y una madre soporta sumisa.”

Y aún podríamos seguir enumerando más agravios, carencias y dejación de responsabilidades.

Por lo tanto, EXIGIMOS:

  • Reversión a la titularidad y gestión pública de todos los recursos asistenciales y de intervención de violencia de género.
  • Mayor dotación presupuestaria para la lucha contra el terrorismo machista y su destino exclusivo para las víctimas de violencia de género.
  • Legislar sobre la responsabilidad de todas las administraciones públicas (judicatura/fiscalía, cuerpos de seguridad, servicios sociales, servicios especializados, etc.), cuando no han evaluado correctamente el riesgo que corrían las mujeres, sus hijas e hijos y han acabado asesinadas a manos de sus maltratadores o con graves lesiones.
  • Equiparar la prestación que perciben las víctimas de violencia de género al salario mínimo interprofesional.
  • Crear un turno de asistencia letrada gratuita especializado y exclusivo para las mujeres víctimas de violencia de género.
  • Retirar la patria potestad y las visitas a los maltratadores en el mismo momento en que se interponga denuncia por violencia de género.
  • No acordar la custodia compartida impuesta ni la coordinación de parentalidad y erradicar la aplicación del SAP, prohibiendo que cualquier organismo o servicio financiado con fondos públicos puede hacer uso de él.
  • Que se apruebe, de una vez por todas, la Ley contra la prostitución.

VOLEM, ARA I SEMPRE, UNA VIDA LLIURE DE VIOLÈNCIES MASCLISTES!!!

VISCA, VISCA, VISCA, LA LLUITA FEMINISTA!!!


JA N’HI HA PROU
 DE TERRORISME MASCLISTA I JUSTÍCIA PATRIARCAL

JUNTES SOM MÉS FORTES EN LA LLUITA

Ana María Pérez del Campo: «Cuando quise salir del pozo en el que estábamos metidas las mujeres, comprendí que no era justo si no peleaba por que saliéramos de él todas juntas»

17/11/2021 | La FAMSD en los Medios

FUENTE: La Razón / MARILYN DOS SANTOS

Con su historia, aquello de que lo personal es político cobra más sentido: «Cuando quise salir del pozo en el que estábamos metidas las mujeres, comprendí que no era justo si no peleaba por que saliéramos de él todas juntas», arranca Ana María Pérez del Campo, que hizo así de su propia experiencia una razón de lucha colectiva, tal y como venían coreando en las calles sus contemporáneas al otro lado del océano. Casi sin hacer pausas en su discurso, la madrileña señala una fotografía en blanco y negro en la que una versión de sí misma mucho más joven la observa con una sonrisa y le recuerda la razón de seguir sentada en su despacho a los 86 años: «No hago esto por dinero, lo hago por mi sólida ideología y, por eso, no tengo pensado parar, porque de aquello en lo que crees firmemente no te vas nunca», dice contundente sin dejar de mirar a los ojos a esa muchacha que un día se atrevió a saltarse todos los protocolos.

«Cuando yo decidí dejar a mi marido, la posibilidad de romper una relación no entraba en la mentalidad de casi nadie, tampoco entre mi familia, que me insistía en que me limitara a hacer lo que quisiera, por libre, como si las leyes de aquel entonces no me lo impidieran, como si no necesitara un permiso marital para trabajar y hasta para abrirme una cuenta bancaria», recuerda hoy sobre su osadía de hace más de seis décadas, a lo que añade: «Encima estaba embarazada, por tercera vez, pero es que si no hubiera tomado la determinación en ese momento, al año siguiente volvería a estarlo, y al otro, y al otro…porque para eso servíamos las mujeres en los 60, para ser madres y seguir a un hombre allí donde él quisiera». Desde su actual puesto como presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas de España, Ana María cierra el relato de su vivencia lanzando al aire una pregunta: «¿Qué diferencia hay entre eso y una esclava?».

Seguramente, la respuesta a este interrogante fue lo que la empujó necesariamente al activismo, como no podía ser de otra manera, de la mano de una compañera: «Conocí a la historiadora Mabel Pérez Serrano y con ella cree la primera asociación de mujeres separadas del país, pero, antes, tuvimos que ir en busca de ellas, y las encontramos en los cursillos de cristiandad», cuenta acerca de los primeros pasos de esa organización que echó a andar en 1973 tras mucho papeleo entre el que se colaron horas de interrogatorios de la Dirección General de Seguridad.

Inicialmente, la asociación nació de su unión con el grupo de mujeres católicas, pero, pronto, sus acciones coordinadas con mujeres del movimiento clandestino llevarían a Ana María y Mabel por un camino distinto, tal y como explica la histórica feminista: «Nosotras no podíamos decir abiertamente que nuestra intención era hacer la revolución, así que optamos por pequeños gestos a los que cualquier ama de casa podía unirse, como el boicot a la cesta de la compra, para el que solo había que dejar de comprar durante tres días en protesta por el alto coste de la vida, claro que tuvimos tanto éxito y la repercusión fue tanta, que la Policía intervino, y eso puso fin a nuestro relación con la otra facción». Durante esta época, a Ana María Pérez del Campo su convicción le costó varios registros domiciliarios y hasta alguna visita a los calabozos.

La persecución al feminismo no cesó de la noche a la mañana, pero, con los últimos coletazos de la dictadura y los primeros atisbos de democracia, el escenario para la lucha de las mujeres mejoró notablemente y Ana María y las suyas pudieron por fin apuntar alto: «Consideramos que nuestro primer objetivo sería conseguir aprobar una ley de divorcio y garantizar con ella una pensión para las mujeres separadas sin trabajo, que eran la gran mayoría», destaca quien se ocupó de recorrer el país hablando en ayuntamientos y universidades y de reunirse semanalmente con el ministro Francisco Fernández Ordóñez hasta lograr la ansiada aprobación en 1981. A los dos les llovieron las críticas y ella incluso llegó a recibir amenazas de bomba por teléfono, pero le dio igual, y continuó adelante segura de que «el divorcio no destruye la familia, el divorcio certifica que la familia está destruida».

El siguiente peldaño fue el de fundar en 1991 el primer centro integral de atención a las víctimas de violencia de género de España en Madrid, donde, «a diferencia de las casas de acogida, se ayuda a las mujeres a recuperar la identidad y la autoridad arrebatadas». Y ahora, lejos de rendirse y con la alegría pendiente de ver a una mujer presidiendo el Gobierno, Ana María Pérez del Campo dice que no parará mientras tenga fuerzas, «que la democracia se está tambaleando y, cuando eso ocurre, las que pagan somos siempre las mujeres».

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Pérez del Campo pide más centros para maltratadas como el que dirige en Madrid: «Es cuestión de querer, poder se puede»

12/11/2021 | La FAMSD en los Medios

FUENTE: EUROPA PRESS

El CARMM, pionero en España, cumple 30 años y se moderniza gracias a Ikea y la Escuela Madrileña de Decoración

Pérez del Campo pide más centros para maltratadas como el que dirige en Madrid: «Es cuestión de querer, poder se puede»


La histórica activista feminista Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, ha reclamado más centros integrales de atención a mujeres maltratadas como el que dirige en Madrid, concretamente uno por cada comunidad autónoma. Es cuestión de querer; poder se puede, querer no creo que se quiera», ha asegurado para reclamar más apoyo público durante la presentación del proyecto de modernización de las instalaciones que dirige desde hace tres décadas.

Lee el reportaje completo: https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-perez-campo-pide-mas-centros-maltratadas-dirige-madrid-cuestion-querer-poder-puede-20211111165432.html


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Jornada conmemorativa de los 40 años de la ley del Divorcio en España

03/11/2021 | Eventos

Mañana 4 de noviembre se celebrará la Jornada Conmemorativa de los 40 años de la Ley del divorcio en España. Contarán con la participación de Ana María Pérez del Campo Noriega, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas.

⏰9:00 – 14:00 h

📌Lugar: Aula 14.0.11 Campus de Getafe

Aún puedes inscribirte 📝https://n9.cl/5b5yk

Programa e información en 👉http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/inst_estudios_genero/proximos_eventos?fbclid=IwAR2ur2QapHSTe28STr-Q6cmLEPuXZdX1Ynx8PqtO6usiIMt_dXFvw2G9wIA

Se cumplen 40 años de que, en 1981, el Ordenamiento Jurídico español incorporase una institución jurídica que, con el paso de los años, se ha reputado como una de las más innovadoras socialmente hablando. Especialmente porque se reputaba como uno de los instrumentos de liberación de las mujeres y procuraba las condiciones para avanzar en la igualdad de oportunidades. La disolución legal del matrimonio permitía, a aquellas mujeres para las que el vínculo vitalicio ya no podría cumplir el objetivo inicial, la liberación de situaciones indeseables, con distintos grados de indignidad (desde la violencia a la indiferencia), y les permitía trazar nuevos caminos de desarrollo personal; desde una perspectiva privada, pero también publica, en el ámbito jurídico, económico y, en definitiva, social. 

En 2021 entonces conviene recordar que hubo un colectivo de mujeres valientes que lucharon por la recuperación de la institución (que había estado vigente durante la II República), y consiguieron transformar el panorama jurídico, pero sobre todo social, para hacer reales las ideas de dignidad humana, igualdad y efectivas las distintas libertades previstas constitucionalmente, en una sociedad española que se transformaba en una sociedad mas justa. Con este evento sencillo, se pretende llamar la atención sobre el avance en igualdad que la Ley 30/1981, de 7 de julio, supuso para las mujeres en España.

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La asociación Consuelo Berges galardonada por el 8 de marzo en Cantabria

10/03/2021 | La FAMSD en los Medios

FUENTE: Elfaradio.com

Reconocimiento a asociaciones veteranas como Consuelo Berges, La Yeza y la Asociación Cultural de Mujeres de Herrerías.

Cantabria ha mostrado una vez más su apoyo a las mujeres en la lucha contra la desigualdad y las brechas de género que aún siguen existiendo en las sociedades actuales. Y lo ha hecho por medio de la gala organizada esta martes en la Sala Argenta del Palacio de Festivales para conmemorar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una celebración marcada por la pandemia de la Covid-19 y que este año, debido precisamente a las restricciones sanitarias, tan solo ha contado con la asistencia de unas 300 representantes de asociaciones de la Comunidad Autónoma, a diferencia de los multitudinarios encuentros de ediciones anteriores.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y el vicepresidente, Pablo Zuloaga, han tomado la palabra en el acto para reivindicar, entre otras cosas, el papel esencial de las mujeres durante la pandemia en diferentes ámbitos como los hospitales, los centros de salud, las residencias de mayores o los hogares. Asimismo, ambos han coincidido en que aún queda mucho por recorrer en el camino hacia la igualdad y han animado al colectivo feminista a seguir alzando la voz para que la mujer termine por conquistar espacios a los que todavía tiene difícil acceder.

Por su parte, Pablo Zuloaga ha apelado a la sociedad a “abrir los ojos” para acabar con las brechas de género “que siguen y seguirán existiendo mientras nadie las denuncie”. Pese a que la voz de las mujeres y de cada vez más hombres se escucha con más fuerza en los últimos tiempos, Zuloaga opina que la sociedad “avanza demasiado lenta” hacia la igualdad real, por lo que resulta imprescindible la labor de colectivos y asociaciones como las premiadas hoy por sus 25 años de trayectoria: Consuelo Bergés, La Yeza y la Asociación Cultural de Mujeres de Herrerías.

Finalmente, Zuloaga se ha mostrado rotundo en la defensa de las políticas de igualdad y de género y se ha revelado en contra de aquellos que afirman que el espíritu del 8M cada vez es menos necesario. “Se equivocan, necesitamos segur avanzando y necesitamos el empuje de la lucha de las mujeres. Viva el 8 de marzo”, ha concluido.

En el transcurso de la gala, el presidente y el presidente, en compañía de la directora general de Igualdad y Mujer, Consuelo Gutiérrez, han hecho entrega de un obsequio a las asociaciones homenajeadas. Concretamente, Revilla ha entregado el premio a Isabel López, de la Asociación de Mujeres de Herrerías; Zuloaga ha hecho lo propio con María Ángeles Ruiz-Tagle, de la Asociación Consuelo Bergés, y Consuelo Gutiérrez ha recogido el galardón en nombre de la Asociación La Yeza.

La gala ha contado con la actuación musical de Vicky Gastelo, artista que protagonizó, además, la primera actuación en directo que se celebró en Cantabria tras el confinamiento, el pasado 29 de mayo, dentro de la campaña La Cultura Contraataca. La cantante cántabra ha estado acompañada en el escenario por Rozalén y Conchita.

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“El machismo encubierto está a la orden del día y es muy peligroso”

24/11/2020 | La FAMSD en los Medios

Madrid Sindical / 24 de noviembre de 2020

Texto: Alejandra Acosta; fotos: Fran Lorente; vídeo: Fran Lorente, Javier Cantizani

El patriarcado no está dispuesto a soltar a su presa. El machismo hostil y autoritario ha mutado y coexiste con un sexismo de tono afectivo benevolentemás refinado y sutil, y hay que aprender a identificarlo. Nos va la vida en ello. Madrid Sindical ha entrevistado a una autoridad en la materia, la psicóloga Esther Ramos Matos, quien lleva desde 1986 atendiendo a mujeres maltratadas y diseñó en España los primeros protocolos de detección y prevención de violencia machista. 

Cuando Esther Ramos Matos, una veinteañera recién licenciada en psicología, escuchó por primera vez que casi un centenar de mujeres habían sido asesinadas en solo un año por sus parejas o ex parejas se quedó petrificada. Aunque han pasado siete lustros desde entonces, Esther  (Valladolid, 59 años) no olvida el estremecimiento que le invadió aquel día del mes de diciembre de 1986, cuando aterrizó en la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas, con sede en Madrid, para iniciar una camino profesional que la ha convertido en una  autoridad en España tanto en la atención a mujeres víctimas de violencia machista como en la investigación, formación y prevención de la misma en menores y adolescentes. 

En la década de los ochenta la violencia machista no existía como tal en la conciencia colectiva. No había un término que la nombrara ni leyes que ampararan a las víctimas, no había comprensión ni sensibilización hacia el enorme sufrimiento de quienes vivían un infierno cotidiano en el seno de la ‘sagrada’ institución matrimonial y no existían, por tanto, especialistas, ni policías ni juzgados que pudieran ayudarlas ni protegerlas. Tampoco se publicaban cifras oficiales de los asesinatos machistas. Si Esther Ramos tuvo conocimiento de un número concreto de víctimas en 1986 fue porque la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas elaboraba sus propias estadísticas recopilando información en los archivos de Policía y Guardia Civil, juzgados y en recortes de periódicos en los que estos crímenes se tildaban de pasionales y se arrinconaban en la sección de sucesos como algo excepcional.

“Hay muchos más casos de maltrato que no llegan a los Juzgados de Violencia que denuncias falsas”

Así fue hasta 1997. Ese año, el 4 de diciembre, una mujer de Granada, Ana Orantes narró en un programa de televisión en Canal Sur las atrocidades a las que su marido, José Parejo, la sometía desde hacía 40 años. Trece días después de su testimonio en televisión el marido la mató rociándola con combustible. El terrorismo machista dio la cara ante la opinión pública como nunca antes lo había hecho. Este escalofriante caso, de enorme repercusión, supuso un antes y un después en la visibilización de la violencia machista, que logró hacerse un hueco en el Código Penal. Fue un avance contra la impunidad de los asesinos, pero la batalla por el reconocimiento de la existencia de un tipo de violencia ejercida contra la mujer por el solo hecho de serlo no estaba ganada. Ni lo está. El entonces vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos consideró el de Ana Orantes un “caso aislado”. Tendrían que pasar siete años, y muchos asesinatos más, para que el Parlamento español aprobara, en 2004, la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. “Nadie nos ha regalado nada”, subraya Esther Ramos. Las asociaciones de mujeres han peleado mucho para que hubiera leyes de divorcio, para legalizar el aborto, contra la violencia de género, para avanzar en igualdad… Y somos las mujeres quienes seguimos batallando”.

“De nuevo las chicas se ven presionadas a ejercer una sexualidad al servicio del varón”

En 1998, Ramos pensó que no era suficiente con intervenir cuando el daño estaba hecho y empezó a interesarse por la prevención a raíz de trabajar con niños, niñas y adolescentes residentes en el Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas. De esta experiencia surgieron los primeros programas de prevención en España. En 2000 dirigió una investigación en la localidad madrileña de Tres Cantos que sirvió de base para el Proyecto Detecta, auspiciado por la Fundación Mujeres y la UNED. De aquí nacieron la Escala DSA (Detección de Sexismo en Adolescentes) y la guía “Prevenir la violencia de género en la educación” (Ramos, E.Luzón JM 2009). En 2010, realizó una nueva investigación por encargo de la Junta de Andalucía centrada en el impacto en menores expuestos a violencia de género. Fruto de la misma se diseñó un protocolo de intervención específico, que está publicado. También ha sido tutora de prácticas y ha enseñado protocolos de intervención de violencia de género a varias promociones del Máster de Clínica en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma (UAM).

Madrid Sindical (MS). Esther, usted se formó como psicóloga en los años ochenta. ¿Se abordaba en la enseñanza universitaria  la violencia contra las mujeres y sus secuelas?

Esther Ramos (ER). No. Ni había cursos. Nada de nada. Yo me forjé en la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas a base de ensayo-error.

MS.- Imagino que ni las propias mujeres maltratadas se identificaban como víctimas de violencia machista

ER.- En aquella época, sin palizas de por medio muchas mujeres no se identificaban como maltratadas, a pesar de que llegaban a la Asociación con graves secuelas emocionales y psicológicas fruto de las humillaciones, insultos, desprecio, control…

MS.- ¿Qué otras agresiones no se identificaban como tales?

ER.- Las agresiones sexuales dentro del matrimonio. Aunque el ‘débito conyugal’ ya no existía, todavía muchas mujeres casadas desconocían que no estaban obligadas a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento. Y si se daba el caso y tratabas de haceles entender que eso es un delito contra la libertad sexual contestaban sorprendidas “¡pero si es mi marido!”. 

MS.-La dependencia económica de las mujer respecto al marido era también mucho más habitual hace tres décadas.

ER.- Sin duda. Era normal depender completamente de los recursos que generaba el marido y cuando las mujeres intentaban trabajar fuera de casa se topaban con su oposición recalcitrante a sabiendas de que la independencia económica de la mujer le dificultaba atarla en corto. Hoy no es así, ha aumentado el porcentaje de mujeres con capacidad para generar sus propios recursos, sin embargo la brecha salarial se refleja en los relatos de las pacientes.   Y sigue habiendo resistencia por parte de ellos a incorporarse a las tareas domésticas y de cuidados, con lo cual la mujer realiza una doble jornada que le provoca unos niveles de estrés y sobrecarga brutales. Es otra forma de abuso habitual en el perfil de mujer maltratada y hacia el que hay bastante tolerancia social. Por no hablar de que si hay que sacrificar carrera profesional durante la crianza casi siempre le toca hacerlo  a la mujer

MS.- Cuando una mujer llega a su consulta por problemas con su pareja, ¿cómo evalúa si es un conflicto entre dos adultos o es violencia sexista?

ER.- La violencia sexista se caracteriza porque quien la ejerce ha interiorizado un sistema de creencias que legitima la autoridad y superioridad del hombre sobre la mujer. Este sistema es el patriarcado. Por eso es tan frecuente que los hombres que maltratan a sus compañeras tengan características de doble fachada, es decir, pueden ser encantadores en otros contextos y en el resto de sus relaciones. En cambio, una relación de conflicto son dos partes que no se entienden, que se llevan mal, donde las agresiones son bidireccionales y ninguna tiene miedo a la otra. Pero si el hombre intenta establecer una relación de dominio, de posesión, de ventaja, de privilegio, está claro que hay abuso. Y en este caso, lo primero que evalúo son las estrategias de coacción que utiliza para ejercerlo. Entre ellas, aislar, desvalorizar, amenazar, intimidar, abuso económico,… Pero, cuidado, todas estas  estrategias tienen versiones sutiles e indirectas, y son muy peligrosas porque la víctima no las identifica tan fácilmente.

MS.- Uf… Díganos algunas, por favor.

ER.- Por ejemplo, cuando el maltratador no te prohíbe directamente que salgas o no te dice expresamente que no venga tu familia de visita, pero cuando sales o vienen a verte provoca situaciones tan tensas que ya tu misma te encargas de evitarlo para no pasar el mal rato.  Hay una estrategia muy sutil que se da en las primeras fases de noviazgo. Es la de hacerte sentir que relacionarte con los demás es abandonarle a él. El discurso es el de “tú que para mí eres lo primero, la prioridad, lo que yo más quiero, y sin embargo tú no me quieres igual”. O que cada vez que te apuntas a una tarde de chicas cuando vuelves él te monta un pollo por causas aparentemente ajenas a que te hayas ido con tus amigas. Consiguen, poco a poco,  que tú misma te aísles. 

Afirmar que “para un hombre, una mujer frágil tiene un encanto especial” es sexismo encubierto

MS.- Supongo que cuanto más joven más difícil es darse cuenta de que con la excusa del amor te encierran en un laberinto y a ver cómo encuentras luego la salida.

ER.- El machismo autoritario y hostil de toda la vida ha mutado y coexiste con un sexismo encubierto, de tono afectivo benevolente y protector, muy refinado, más difícil de identificar y por ello más peligroso. Está a la orden del día. La investigación con jóvenes adolescentes para el Proyecto Detecta reveló que el 66,5% de los chicos se muestra de acuerdo con los enunciados sexistas expresados en tono encubierto o benévolo, y el porcentaje es aun más alto en el caso de las chicas, que alcanza el 73%. 

MS.- Para visualizarlo mejor, dígame un enunciado sexista hostil y otro benévolo.

ER.- Una formulación hostil es “Las mujeres son más débiles que los hombres” y su versión benévola sería “Para un hombre, una mujer frágil tiene un encanto especial”. Aparentemente, el sexismo encubierto ensalza lo femenino. Es una trampa. Otro enunciado hostil es “Atender bien la casa es obligación de la mujer”, que en su versión benévola sería “La mujer es un tesoro en el hogar” o “Nadie como las mujeres sabe criar a sus hijos”. 

“Hay adolescentes que han follado con más tíos que una mujer de mi generación y no saben qué es un orgasmo”

MS.- ¿Es cierto que hay un perfil de mujer víctima que repite una y otra vez relaciones con maltratadores?

ER.- En absoluto. Esto no va de masoquismo. Cuando el tratamiento con la mujer que ha sufrido abusos y maltrato incluye también el abordaje, con carácter preventivo, de todas las variables de vulnerabilidad que le llevaron a iniciar y mantener una relación de ese tipo, la mujer no repite jamás. Yo trabajo junto a las pacientes factores para que sepan identificar indicadores tempranos de abuso en relaciones futuras, además de otros más personales, como potenciar su autoestima, la seguridad en sí mismas o apoyarles en proyectos profesionales. Cuando las mujeres superan todo esto nunca vuelve a desear verse inmersas en una relación dominante y abusiva. 

MS.- ¿Qué opina de la teoría de las denuncias falsas?

ER.- A quienes insisten en las denuncias falsas yo les diría que si en los Juzgados de Violencia no son todas las que están porque se haya colado alguna denuncia falsa, que sepan que ocurre mucho más lo contrario, es decir, que no están todas las que son. Y de esto nadie habla. Me explico. Hay muchísimos casos de maltrato, sobre todo psicológico, que no llegan a los Juzgados de Violencia. ¿Por qué? Porque en un Juzgado lo que no se documenta no existe, y así debe ser. Pero es que la violencia en la pareja se ejerce la mayoría de las veces de puertas para adentro, procurando no dejar pruebas, marcas ni señales, por lo que son innumerables los casos que no llegan a los Juzgados de Violencia. 

“No hay un perfil de mujer al que le atraigan los maltratadores. Esto no va de masoquismo»

MS.- ¿Y qué alternativa les queda?

ER.- Si se inicia un proceso de divorcio y hay hijos e hijas menores en común, en los Juzgados de Familia se conceden custodias compartidas o amplios regímenes de visitas. En los casos de abuso el riesgo de que el maltratador instrumentalice a los menores para seguir ejerciendo control y acoso hacia la ex pareja está asegurado, con el enorme daño, sufrimiento y secuelas que ello les acarrea tanto a la mujer como a los hijos e hijas. Es enorme el sentimiento de indefensión que se genera en la víctima al ver que el divorcio no es suficiente para poner fin a la relación de maltrato. Esto es algo que encontramos con mucha frecuencia en las terapias.

MS.- Para terminar, llama la atención que a pesar de los avances en igualdad ha aumentado la presión sobre la imagen y la exaltación de la sexualidad femenina como valor social. En las redes sociales se ve nítidamente la hipersexualización de las niñas. 

ER.- Algo que observo en mi consulta como para pensar que estamos ante un problema es que de nuevo las chicas se ven presionadas a ejercer una sexualidad al servicio del varón. Es decir, la chica más ‘cool’, empoderada, la que tiene una sexualidad súper es aquella que se atreve a hacer todo lo que le pida un chico, aunque no le apetezca y luego se sienta mal. Me encuentro casos de adolescentes de 15 años que han follado con más tíos que una mujer de mi generación en toda su vida y no saben lo que es un orgasmo. Me llena de asombro y me pregunto en qué momento hemos retrocedido.

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Renacer tras la devastación de la violencia machista

24/11/2020 | La FAMSD en los Medios

REPORTAJE DE LA VANGUARDIA original de EFE / 23 DE NOVIEMBRE DE 2020

Periodista: Violeta Molina Gallardo

Madrid, 23 nov (EFE).- Recuperarse de la violencia de género exige reconstruir una vida que ha sido devastada por un «tsunami», un camino de reparación complejo que algunas víctimas emprenden desde cero, en ocasiones junto a sus hijos, en los pocos centros de atención y recuperación integral que hay en España.

El Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas, gestionado por la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, ha acompañado durante casi tres décadas en ese proceso a más de 850 víctimas y 800 menores.

Un lugar seguro, ilocalizable, que se convierte en el hogar de mujeres que llegan huyendo del maltrato y que abandonarán el centro, tras 18 o 24 meses de estancia y con un programa personalizado para su recuperación, con las herramientas necesarias para comenzar una vida plena y libre.

«El objetivo es su recuperación como mujeres, como personas, que puedan tener sus capacidades al máximo para disfrutar de una vida independiente y autónoma, desde la libertad y la seguridad. (…) Una vida nueva», explica la trabajadora social del centro, Juana Aguilar.

A este lugar, que funciona con subvenciones públicas, llegan mujeres de toda España -en la actualidad hay 21 residentes con sus hijos, en total 30 menores-, derivadas por cuerpos policiales, juzgados, hospitales o centros de atención a la mujer.

Es un refugio en el que reciben terapia psicológica, formación y orientación laboral para que puedan recuperar su identidad y autoestima perdidas y desarrollar su autonomía.

«Se trata de mujeres que llegan en estado de alerta, que necesitan huir del peligro, del riesgo, que necesitan ser amparadas y protegidas en un contexto de seguridad. A nivel personal están llenas de dudas, de sentimientos de culpa, de tristeza y de fracaso», explica Marta Ramos, psicóloga del centro.

GARANTÍA DE SEGURIDAD Y ESCUCHA

El entorno seguro, el estar deslocalizadas, les permite bajar los niveles de alerta, esa «olla a presión de miedo y ansiedad». A partir de ahí, con tiempo, se relajan, empiezan a tomar conciencia de lo que ha sucedido y a contar lo que han vivido, pues necesitan ser escuchadas, creídas y no cuestionadas.

«Todos entendemos que a una víctima de terrorismo que ha sufrido un atentado es imposible sentarla unas horas después y pedirle que nos cuente con detalle qué pasó. (…) Muchas veces su discurso está alterado por el trauma y la mujer necesita tiempo», añade.

Por el proceso violento al que han estado sometidas, se sienten culpables, provocadoras, y las profesionales trabajan para ayudarlas a entender qué es la violencia: «Curar es enseñar», defiende la psicóloga.

El maltratador cuestiona su criterio de realidad, arrasa su autoestima y tira abajo los recursos de resiliencia que las personas reincorporan durante su desarrollo al recibir buenos tratos: autonomía, madurez y seguridad personal.

Las víctimas sienten culpa, pena y durante mucho tiempo está presente la tendencia a la protección del agresor: «Cuando llegan, todas piensan que lo que les ha pasado se debe a que no son lo suficientemente válidas para que las respeten».

La terapeuta explica a las víctimas que el impacto de la violencia machista no es como una tormenta, sino un «tsunami» que todo lo devasta: «Tras sobrevivir, tienes que reconstruir tu casa, pero te das cuenta de que no hay materiales porque el entorno también ha sido devastado».

Son ellas las que tienen que hacer el camino, ir equipando su caja de herramientas con elementos útiles, recursos internos, para hacer frente a una vida nueva.

El perfil de las mujeres que entran en el programa de recuperación es diferente: hay mujeres que huyen de una situación actual de maltrato, otras que hace tiempo que están lejos del agresor pero «no pueden tirar de su vida», algunas acceden cuando son conscientes del impacto que la violencia está teniendo en sus hijos y otras al percibir una escalada en la intensidad de la violencia que padecen.

El programa, además de su recuperación psicológica y emocional, está orientado a que puedan conseguir un trabajo y una vivienda dignos cuando abandonen el centro.

También se da formación a sus hijos en el buen trato, los derechos humanos y cuestiones de género e igualdad.

La trabajadora social lamenta que en España existan muy pocas plazas en centros para la recuperación integral de las víctimas de violencia de género.

La fundadora de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas y directora del centro, Ana María Pérez del Campo, explica que la recuperación de la identidad de la víctima es el trabajo más difícil.

«La gente cree que con que deje al agresor, la cosa está solucionada. Pero tiene que recuperarse integralmente para continuar en una vida libre de maltrato. Dejar de ser víctima no depende de la voluntad de una mujer, sino de la posibilidad de que se la dota de la capacidad para poder hacerlo», sostiene.

Durante el confinamiento, no se produjeron altas ni entradas y el centro tuvo que adaptarse «con sentido común» a la realidad de la pandemia, rememora la directora técnica, Teresa Simón.

A pesar de las dificultades -el desconocimiento y la falta de recursos-, pusieron en marcha protocolos y las intervenciones terapéuticas no se suspendieron: «El principal objetivo fue velar por la salud de mujeres, niños y niñas».

Fueron momentos difíciles para las residentes, mujeres que habían sufrido en el pasado la violencia aisladas en el ámbito del hogar, ya que esas emociones resurgieron durante el confinamiento, pero el equipo de psicólogas hizo una programación específica para abordar esa gestión emocional.

Y se organizaron actividades lúdicas y se facilitaron los medios para que los pequeños pudieran seguir su formación escolar de manera telemática.

Simón se pregunta sobre la cantidad de mujeres que han sufrido violencia de género en el confinamiento encerradas junto a su agresor, en todas aquellas que no pudieron acceder a centros de acogida cuando lo necesitaban.

«Esperemos que esa violencia deje de estar en la sombra y empiece a salir a la luz. La violencia contra la mujer es la pandemia en la sombra. Necesitamos para ello a los poderes públicos, recursos para ofrecer a las mujeres no sólo una casa de acogida donde solventar el primer momento de peligro, sino donde se le ofrezca una intervención integral para recuperarse del tsunami devastador de la violencia», concluye la directora.

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Pérez del Campo: «Es un disparate que las víctimas de violencia machista acudan a hoteles en lugar de centros de acogida»

11/05/2020 | La FAMSD en los Medios

FUENTE: Público / GUILLERMO MARTÍNEZ

La entidad decana en España de los centros de acogida para mujeres maltratadas critica la idea de que las víctimas acudan a un hotel durante el estado de alarma. El Ministerio de Igualdad no valora la situación, ya que las competencias recaen en las comunidades autónomas.

Hay declaraciones que se pasan por alto. Se escribe un titular, algunas palabras textuales y a los pocos minutos el texto empieza a engrosar la abultada hemeroteca de un medio que trabaja a contrarreloj y de forma frenética. Existe la posibilidad de saber quién ha dicho qué, pero falta el recorrido posterior.

Ese es este caso. La ministra de Igualdad, Irene Montero, hace más de un mes que anunció la posibilidad de ingresar en habitaciones de hotel a todas aquellas mujeres que sufrieran violencia machista durante el confinamiento y encontraran todos los recursos de las comunidades autónomas al límite. ¿En qué ha quedado todo esto? ¿Es correcto que una mujer maltratada acuda a un hotel?

Ana María Pérez del Campo es la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, una entidad decana en este campo de actuación al haber impulsado, 28 años atrás, el primer centro de acogida para mujeres víctimas de violencia de género. Así explica la gravedad de la situación: «Las mujeres que ya estaban separadas de hombres violentos están recibiendo todo tipo de amenazas y no dudan en utilizar a los hijos para controlar a la madre». El coronavirus ha dejado a la judicatura bajo mínimos, y aunque el parón no debería haber afectado a los trámites relacionados con violencia machista, «en realidad sí lo ha hecho, porque no se tramita todo lo que se presenta», continúa la presidenta.

Recuperar la identidad de la víctima

Las cifras no dejan lugar a dudas sobre la importancia del asunto: en los cuatro primeros meses de 2020 son ya 19 las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, dos de las muertes provocadas durante el confinamiento; a lo que habría que añadir el asesinato de un menor, hijo de una de las asesinadas, a manos de su padre. En este sentido, es esencial prestar una atención integral a las víctimas para «recuperar la identidad que ha perdido y evitar el contagio generacional de esa violencia transmitida a través de los roles patriarcales», relata la presidenta de Separadas y Divorciadas. Al mismo tiempo, añade que «el mayor enemigo de la mujer es guardar silencio, pues las denuncias que se interponen no llegan al 20% de la realidad existente».

Pérez del Campo incide en que, dada la situación, su centro de acogida en la capital está parado en lo que se refiere a ingresos, pero que las labores de atención y acompañamiento continúan. En él conviven 43 personas entre mujeres y niños, «pero estaría lleno si pudiese entrar gente nueva», advierte la presidenta. El problema radica en que no pueden realizar las pruebas sanitarias pertinentes para saber que alguien no ha contraído el coronavirus en el exterior. Aun así, cabe recalcar que el centro ha recibido muchas llamadas de auxilio por amenazas proferidas hacia las mujeres.

Lo esencial de una atención integral, directa e inmediata

Desde la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas afirman que no han tenido ninguna noticia sobre ingresos de víctimas en hoteles, y se muestran muy críticas ante esta medida. «Es un disparate que una persona que acaba de sufrir un episodio grave de violencia de género y necesita una atención integral y directa, es decir, un programa específico diseñado para ella y sus hijos, porque no existe una mujer maltratada igual a otra, vaya a hospedarse en un hotel«, en los términos de Pérez del Campo.

Pérez del Campo se muestra «indignada» porque la ministra Montero no se haya reunido con la Federación: «Es la primera vez que un ministro tiene encomendado erradicar la violencia de género y no nos ha recibido. Nunca nos había pasado, el PP y el PSOE siempre se han sentado a hablar con nosotras; menos UP, que quiere mandar a las mujeres a un hotel», relata la presidenta.

«Hay que estar en el poder cuando se sabe qué hacer con él, y cuando esto no ocurre hay que preguntar a las organizaciones que llevan toda la vida trabajando en la calle, en contacto directo con la realidad social que se pretende cambiar», enfatiza la feminista ante de aseverar que «sin duda, durante estos dos meses se habría producido algún nuevo ingreso en el centro de acogida».

Sin cifras en el Ministerio de Igualdad

Fuentes internas del Ministerio de Igualdad han afirmado a Público que no poseen datos de cuántas mujeres han acudido a los centros de acogida ni cuántas han necesitado hospedarse en un hotel y que éstas actuaciones dependen de las comunidades autónomas, que son las que tienen transferidas las competencias sobre este ámbito. «No son datos que nos pasen las comunidades autónomas de forma constante, pero cuando termine el estado de alarma llevaremos a cabo un balance de la situación», explican desde Igualdad.

Desde el Ministerio indican que el traspaso de los 100 millones de euros presupuestados en el pacto de Estado contra la violencia de género para el año 2020 se acaba de aprobar y que las diferentes regiones podrían utilizar estos recursos económicos para orientarlos de cara a fortalecer sus sistemas de acogida para mujeres maltratadas, entre los que estarían englobados hoteles, pensiones y domicilios.

Declaración de emergencia en Madrid

En el caso concreto de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero, consejero de Políticas Sociales, en respuesta a una pregunta del grupo parlamentario socialista en la Asamblea en la que desveló algunos datos, aunque sin profundizar en ellos y dejando bastantes interrogantes abiertos. «La ocupación de los centros de acogida se ha incrementado de forma muy importante, por lo que estamos aprobando una declaración de emergencia para habilitar 15 plazas adicionales en cinco viviendas diferentes para víctimas de violencia de género y de trata», declaró el consejero en la Cámara madrileña.

El político de Ciudadanos afirmó que la próxima semana se reuniría telemáticamente con las portavoces de los grupos de mujeres, y que el seguimiento durante el confinamiento ha continuado a través de los 54

observatorios que a nivel regional existen en la Comunidad. A su vez, recalcó que desde estos observatorios se han tramitado, en marzo, 5.835 expedientes que se encuentran activos, una cifra que asciende hasta los 6.855 en el caso de abril.

Sin saber cuántas mujeres no han podido acceder a un centro de acogida de la Comunidad de Madrid por encontrarse al límite, si esas mujeres han sido derivadas a uno de los hoteles abiertos durante el estado de alarma y cuál ha sido la atención que han recibido en estos lugares, la Consejería prefiere no aportar más información que la ofrecida públicamente por Reyero, aunque indican que se ampliará próximamente en una comisión de la Asamblea en la que se valorará esta situación.

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La violencia machista ha dejado sin madre a más de 150 niños desde 2013

03/05/2016 | Noticias

6a00d8341bfb1653ef01a73db7fdd3970dUn total de 154 menores han quedado huérfanos como consecuencia de la violencia machista desde enero de 2013, según datos de la Delegación para la Violencia de Género del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad actualizados a 20 de abril. A ellos habría que añadir los ocho casos que se están investigando.
Según las estadísticas disponibles consultadas por Servimedia, 2015 fue el año que más huérfanos dejó por malos tratos a mujeres (51). En 2013 hubo 42 nuevos huérfanos; 41 en 2014 y 20 en lo que va de año. En el mismo periodo, los maltratadores de mujeres también asesinaron a 14 niños. Aún permanecen sin esclarecer cinco muertes de pequeños. (más…)

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