Uno de cada tres jóvenes considera inevitable controlar a su pareja

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  • Ven aceptable controlar los horarios o impedir a la pareja que vea a su familia o amistades

  • Los adolescentes tienen una menor percepción de las desigualdades de género

Controlar los horarios de la pareja, supervisar sus compañías, impedir que vea a sus familias o amistades o incluso no permitirle que trabaje o estudie son actos de violencia machista considerados como ‘inevitables’ o ‘aceptables’ por uno de cada tres jóvenes de entre 15 y 29 años.

“Estamos especialmente preocupados por los jóvenes y su percepción de la violencia de género porque vemos que sus relaciones afectivas y sociales tienen comportamientos discriminatorios e inadmisibles”, ha afirmado la secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Susana Camarero, durante la presentación del estudio ‘La percepción social de la violencia de género en la adolescencia y la juventud’.

El estudio, realizado con una muestra de más de 2.500 jóvenes de ambos sexos, revela que los adolescentes tienen una menor percepción de las desigualdades de género que el resto de población.

Y aunque el 92% de los hombres jóvenes considera inaceptable la violencia machista, no todas las formas de ésta concitan el mismo rechazo ni todos los comportamientos que constituyen maltrato son identificados como tales: ‘controlar los horarios’, ‘impedir a la pareja que vea a su familia o amistades’, ‘no permitir que la pareja trabaje o estudie’, o incluso ‘decirle las cosas que pueden o no pueden hacer’, ya que uno de cada tres jóvenes las considera aceptables.

Según el informe, el 29% de la juventud afirma conocer alguna víctima de violencia de género, una cifra bastante parecida a la del conjunto de la población. Aunque por rangos de edad, el 33% de los más ‘mayores de los jóvenes’ (25-29 años) afirman conocer alguna mujer víctima de su entorno cercano, mientras que entre 15-17 años el porcentaje baja al 23%.

Un panorama que preocupa al Ministerio por lo que ha decidido reforzar la sensibilidad contra esta lacra a través de dos nuevas campañas: una dirigida a los jóvenes y otra, a la población en general, con un denominador común: denunciar cualquier forma de violencia que se ejerza contra la mujer.