31 menores reclaman ayuda a la Junta por violencia de género

Fuente: Diario Córdoba

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“Las mujeres que mueren a manos de su pareja empezaron las relaciones durante la adolescencia, probablemente ha sido el primero y único novio que han tenido, porque las matan”. La coordinadora del programa para la atención de adolescentes víctimas de violencia de género del Instituto Andaluz de la Mujer, Paola Zurbarán, resume de este modo la necesidad de atajar el problema “cuanto antes” y afirma que entre los 31 casos atendidos en Córdoba desde el año 2013, han encontrado niñas de hasta 12 años de edad y se dan “unos niveles de violencia espeluznantes”.

Esta cifra, que va en aumento, está compuesta por menores de la capital (80%) y de la provincia, que proceden de familias normalizadas y también de hogares desestructurados, y pueden tener padres con estudios superiores o sin ellos. El 52% de las chicas cuenta con 17 años de edad (el programa atiende a adolescentes de entre 14 y 17 años, pero hay excepciones), y Zurbarán aclara que “es la edad clave”, al ser el momento en el que las víctimas “empiezan a tener un poco de conciencia y tienen la madurez suficiente”. En cuanto a la incidencia que la violencia de género tiene entre las personas más jóvenes, señala que “no conocemos el alcance” y explica que “la mayoría de las chica que atendemos no denuncia”, aunque aclara que “manifestaciones tempranas como control y aislamiento, muchísimas niñas”.

La coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer en Córdoba, Mercedes Bermúdez, y Paola Zurbarán presentaron ayer la Guía para madres y padres con hijas adolescentes que sufren violencia de género , que ha sido elaborada por el IAM (está disponible en su web), en colaboración con la Asociación de Estudios Sociales por la Igualdad de la Mujer (Aesim). La publicación se dirige a familias y profesionales, y, entre otros aspectos, incluye recomendaciones para actuar en estos casos, trata sobre los primeros auxilios psicológicos y aborda las recaídas de la víctima.

Esta violencia de género es ejercida, en ocasiones, con el control del agresor a través de las redes sociales o las nuevas tecnologías, que según Zurbarán “es increíble”. La experta destaca, además, que las características de los adolescentes pueden solapar situaciones de violencia y explica como ejemplo que existen chicos que piden a sus parejas “que se despierten cada dos horas para mandarles con el móvil una foto selfie hecha en la cama, para que él compruebe que, efectivamente, ella está en casa durmiendo. Evidentemente, esa chica va a tener muchas dificultades para conciliar el sueño y para levantarse por la mañana”.

Zurbarán subraya que, con la denuncia –“necesaria porque es un delito”– algunas veces comienza un “reverdecimiento de la violencia”, por lo que “hay que pensar bien en qué momento vamos a denunciar, si la chica va a estar fuerte”. También apunta al trabajo que están realizando desde el IAM, porque los juzgados de Menores “no tienen experiencia en violencia de género y no se tipifica el delito como tal, sino a veces como una agresión puntual”.